Frente al fin del mundo: un manifiesto para Otros_

 

Con todos sus nombres (Crisis, emergencia, transición, mutación, aceleración, catástrofe, extinción)

Y con todos sus apellidos (climática, planetaria, ecológica, social, económica, política, antropogénica)

Las crisis que nos atraviesan son,

ante todo,

crisis de la imaginación.

Vivimos un presente perpetuo; un flujo constante de información diseñada para abrumarnos.

Una atrocidad tras otra se superponen en nuestras pantallas y parece ser que se nos ha acabado el tiempo, que no hay mucho por hacer.

Nos hemos convencido de que un “mundo mejor” es solo una versión menos brutal de este.

Que lo que existe es así porque algo mejor es imposible.

O que lo que queremos es una utopía y que entonces no vale la pena nombrarla.

Nos asecha la realidad de que para este punto de la historia, si nos es más fácil imaginar el fin del mundo que imaginar el fin del capitalismo (puedes comprobarlo tu misma, ahora mismo)

Nuestros imaginarios están tan plagados de catástrofes y fines del mundo que esperamos sus llegadas como algo inevitable pero que, sinceramente, no nos extrañaría.

Mientras tanto y sin querer sabiendo, seguimos acolitando la destrucción a la red de vida que nos sostiene. Los sistemas que construimos para organizarnos se resquebrajan y revelan caras cada vez más siniestras. Lo vemos todo con la fútil disposición de un rebaño que no quiere ir al desguace pero que no conoce ningún otro camino.

Para despertar de esta pesadilla hace falta recordar que no solo somos personajes en la pesadilla o en el sueño sino que somos el soñador.

Frente al fin de este mundo debemos ser capaces de imaginarnos otros.

otros mundos,

otras ecologías,

otros cuentos,

otros cuidados

otros pasados

otros colapsos

otros parentescos

otros territorios

otros futuros.

Y no podemos soñar en aislamiento: debemos hacerlo con otrxs.

Otros_ es un recipiente para eso.

Un lugar que no solo es contenido si no también contenedor.

Aquí caben todas las ideas y las prácticas que apuntan a un mundo radicalmente mejor. 

Pero este espacio no es una flama en el desierto esperando a que arda la pradera. No se trata de cruzar los brazos y esperar a tiempos mejores, sino de describir y conjurar cómo se ven esos tiempos mejores y trazar los pasos para caminar hacia ellos.

La crítica del sistema actual no es suficiente, no necesitamos que el hombre del clima nos diga hacia dónde sopla el viento.

Lo que queremos es sembrar las grietas, apuntar a los lugares fértiles en los que ya existen otras formas de habitar el mundo, de soñarlas, contagiarlas, articularlas y ponerlas en acción.

Las pistas están desperdigadas por todos lados.

En el pasado y en otras formas de interpretarlo podemos ver que este camino que tomamos es solo uno de millones de posibilidades. Podemos aventurarnos en arqueologías del futuro para darnos cuenta de que el pasado no es un lugar que dejamos atrás si no una inmensa y generosa mochila de mundos que se presta a nuestra imaginación sobre lo posible, lo intentado y lo olvidado que debemos recordar.

Y es que la crisis planetaria es obra de unos pocos desde hace muy poco tiempo. Las cosas no siempre han sido así para los seres humanos. En abrirnos a la posibilidad de Otros Tiempos, de tiempos lentos, anacrónicos, míticos, entendemos que las cosas que vemos como grandes poderes establecidos son solamente el espejismo de un vuelco reciente.

Los rastros de esos Otros Futuros también están el presente y en quienes ya se organizan de tantas formas distintas para trabajar y construir con sus vecindades, comunidades y parentescos multiespecie. Las ideas son peligrosas. El presente en crisis fue solo una idea en la mente de alguien hace un poco más de 200 años. Si nosotrxs no ejercitamos la capacidad de imaginar nuestros futuros, alguien más lo hará por nosotrxs.

En nuestra capacidad de imaginarlos desde ahora, otros futuros ya existen: Futuros abiertos,

habitables,

abundantes,

tranquilos y

plurales.

mundos donde quepan muchos mundos

Y esos futuros son contagiosos.

En Otros_ queremos juntar estas pistas, hilar las historias que nos permiten ampliar el sueño y ponerlas aquí para desperdigarlas por ahí.

Crear y creer en las alternativas.

Crear y creer desde y con la Otredad.

Hacer contenedor y ser camino.

Una invitación y una convicción atrevida:

Frente a la crisis de los sistemas planetarios…

Creamos en Otros_.


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