Otros
Futuros
Post-Fósiles
ya existen_
Un taller de imaginación colectiva para atrevernos a ver
el mundo que ya existe entre las grietas del petróleo —
y el que podemos crear juntos.
Para colectivos juveniles y comunidades que quieran imaginar
futuros post-fósiles situados en su territorio.
Consejos y guía
de facilitación.
Este taller no necesita expertas. Necesita personas dispuestas a sostener un espacio donde la imaginación colectiva pueda respirar. Toca cada tarjeta para desplegarla.
La disposición del cuerpo en el espacio ya es una decisión política. Intenta hacer un círculo — sin mesas de por medio si es posible. Que todos los cuerpos estén al mismo nivel. Que nadie tenga la espalda a nadie.
- Si estás en un salón con filas, rearma el espacio antes de empezar. Vale la pena los cinco minutos.
- Si están al aire libre, mejor. El territorio también participa del taller.
- Pon algo en el centro del círculo: una planta, una piedra, una semilla, un objeto del territorio. Algo que ancle la conversación al lugar.
- Si van a usar el dispositivo con las cartas, una sola pantalla compartida funciona mejor que cada persona en su celular — así el grupo respira junto.
El taller completo puede durar entre 90 minutos y 3 horas. Una distribución posible:
- 15–20 min — Meditación de entrada sobre la petrocultura
- 30–40 min — Ronda de cartas de la primera parte
- 30–40 min — Ronda de cartas de la segunda parte
- 15–20 min — Semillas reales del Acto III + pared colectiva
- 10 min — Cierre y convocatoria al concurso
Si el tiempo es corto, prioriza la segunda parte. La imaginación del futuro es el corazón.
toca para cerrar ×a tu territorio toca para abrir
Las cartas son puntos de partida, no verdades fijas. Lo más poderoso es cuando las preguntas aterrizan en el lugar específico donde están.
- Si estás en una comunidad costera, las preguntas sobre energía y pesca tienen un peso diferente que en una ciudad. Úsalo.
- Si hay un proceso de extracción cercano — una mina, un pozo, una termoeléctrica — nómbralo. Eso es concreto y poderoso.
- Si el grupo habla otra lengua o tiene términos propios para la tierra y el agua — invítalos a responder desde esas palabras.
- Puedes modificar cualquier pregunta, combinar dos, o inventar una nueva que le hable más a tu grupo.
- Si surge una conversación que no estaba en ninguna carta pero que el círculo quiere tener — dale espacio. Eso también es el taller.
es bienvenido toca para abrir
No todos en el círculo van a imaginar el mismo futuro. No todos van a creer que es posible. Eso está bien — el gesto de nudo existe exactamente para eso.
- No fuerces el optimismo. La rabia, el duelo, el escepticismo también son formas válidas de relacionarse con la crisis.
- Si alguien dice "eso es imposible", no contradigas — pregunta: ¿qué haría falta para que fuera posible? ¿Qué lo está impidiendo hoy?
- El objetivo no es llegar a un consenso — es ejercitar la capacidad de imaginar juntos, incluso desde lugares diferentes.
Los resultados de este taller van a viajar a la primera Conferencia para la Eliminación de los Combustibles Fósiles en Santa Marta, en abril de 2026. Eso importa.
Pero desde Otros Futuros y La Chiva Climática creemos, con convicción profunda, que no hay nada más revolucionario que tener estas conversaciones aquí — en tu barrio, en tu vereda, en tu aula, en tu parche.
Las conferencias internacionales son necesarias. Pero la transformación política más duradera no ocurre en los salones de negociación — ocurre en los lugares donde la gente se mira a los ojos, se atreve a imaginar juntos, y sale distinta a como entró. Tu comunidad es el lugar más poderoso de transformación que existe. Esta conversación ya es el cambio.
en crisis nombrando la petrocultura
Presente en crisis
nombrando la petrocultura
Antes de imaginar otro futuro, tenemos que ver el presente con claridad.
Los combustibles fósiles no son solo gasolina y carbón — son la materia invisible
de casi todo lo que tocamos, comemos, vestimos y respiramos.
Estas preguntas nos invitan a nombrar lo que normalmente no vemos.
Cómo jugar: Voltea una carta. Responde en voz alta en una o dos frases
desde tu experiencia real. Escucha lo que resuena en el círculo.
Antes de imaginar otro mundo,
veamos en el que vivimos.
El 60% de las fibras textiles del mundo son sintéticas — poliéster, nylon, acrílico. Todas derivadas del petróleo. Cada vez que lavamos ropa sintética, liberamos hasta 700.000 microfibras de plástico por ciclo de lavado. Esas fibras llegan a los ríos, al mar, a los peces, a tu plato.
Nuestros cuerpos son la primera línea de llegada de todo lo que fabricamos. La ropa que nos abriga nos conecta, hilo a hilo, con el subsuelo del planeta.
El plástico no viene de la magia — viene del mismo subsuelo que la gasolina. Es petróleo que no se quema sino que se moldea. Y no desaparece. Se fragmenta en partículas cada vez más pequeñas.
Los microplásticos ya se han encontrado en la sangre humana, en la leche materna, en la cima del Everest, en las fosas más profundas del océano Pacífico, en pulmones de personas que nunca han estado cerca de una fábrica. Un estudio de 2022 detectó microplásticos en el 76% de las muestras de leche materna analizadas. Un bebé que nace hoy ya lleva plástico en su primera comida.
La combustión de carbón, gas y petróleo libera CO₂, metano, dióxido de azufre y partículas finas PM2.5 — tan pequeñas que atraviesan el tejido pulmonar y entran directo al torrente sanguíneo.
La OMS estima que la contaminación del aire provoca 6,7 millones de muertes prematuras al año. Un estudio publicado en The BMJ (2023) estima que solo la contaminación por combustión fósil causa 5,13 millones de muertes evitables al año. El 89% de esas muertes ocurren en países de ingresos bajos y medios. La contaminación no mata a quienes más consumen — mata a quienes menos pueden elegir.
El Cerrejón, en La Guajira colombiana, es una de las minas de carbón a cielo abierto más grandes de América Latina — 69.000 hectáreas en manos de la multinacional Glencore. Comunidades wayuu conviven con explosiones que hacen temblar las casas cada mañana, polvo negro que cubre las hojas de los árboles, la comida, las sábanas. El río Ranchería — fuente de vida del pueblo — está contaminado. La mina consume 24 millones de litros de agua al día.
Investigadores de la Universidad del Sinú y la Universidade Federal do Rio Grande do Sul encontraron en la sangre de habitantes de comunidades vecinas altas concentraciones de azufre, cromo y bromo — elementos que dañan las células del cuerpo. La Corte Constitucional colombiana (Sentencia T-614/19) documentó que desde 2012 hasta 2019, 160 personas de la comunidad Provincial fueron atendidas con neumonías bacterianas, asma, laringitis, lesiones dermatológicas y tumores de piel.
María Cristina Figueroa, líder wayuu de Provincial, denuncia que el ruido de la mina, presente las 24 horas, impide soñar. Para el pueblo wayuu, soñar es el único medio para comunicarse con los ancestros. La mina no solo contamina el aire — interrumpe la espiritualidad de un pueblo.
El carbón que quemamos hoy comenzó a formarse hace 300 a 360 millones de años, en el período Carbonífero — cuando vastos bosques pantanosos cubrían la Tierra, morían, se enterraban y se comprimían bajo calor y presión inmensos durante eras geológicas. Investigaciones publicadas en PNAS estiman que el 90% del carbón que quemamos hoy se depositó en ese período.
El petróleo y el gas natural tienen entre 66 y 252 millones de años: son el resultado de la descomposición de microorganismos marinos — fitoplancton, zooplancton — que cayeron al fondo del océano en condiciones anóxicas durante la era Mesozoica y fueron transformados por millones de años de calor y presión.
Lo que la Tierra tardó 300 millones de años en guardar, el capitalismo fósil lo ha consumido en menos de 200 años. Según datos del IPCC (AR6, 2022), el 42% de todas las emisiones acumuladas de CO₂ desde 1850 ocurrieron después de 1990 — es decir, después de que la ciencia ya había advertido con toda claridad lo que estaba pasando, y los gobiernos ya lo sabían.
Los combustibles fósiles están en la gasolina, sí.
Pero también en el asfalto de la calle, en la pintura de las paredes,
en los fertilizantes del campo, en los medicamentos de la farmacia,
en las bolsas del mercado, en el pegante de los zapatos,
en las pantallas que sostenemos, en los colchones donde dormimos,
en el desodorante, en el shampoo, en la cera del piso.
Vivimos dentro del petróleo.
Y sin embargo, otros mundos ya existen —
en los márgenes, en los territorios, en las memorias,
en la imaginación de quienes ya están practicando el futuro.
Abre los ojos. Es hora de imaginar juntos.
al futuro viajar al futuro · 2060
¿Cómo es ese
otro futuro?
Cierra los ojos. Deja atrás la ansiedad por la crisis climática, el olor a combustible quemado, el dolor de un territorio saqueado, y los plásticos que vuelan por ahí. Pasan años, unos pocos, unos muchos. El tiempo es un río que corre pero tú eres el río. El pasado y el futuro se desdoblan en espirales. Cruzas umbral tras umbral de mundos posibles dentro de otros. Abres los ojos. Ese sentimiento de aceleración y catástrofe inminente ha desaparecido. Ya no hay una crisis climática. El futuro ya es Otro. ¿Cómo es?
Voltea una carta y responde en primera persona desde 2060. En algunas cartas encontrarás una semilla nativa — tócala para descubrir que ese futuro ya existe hoy.
Siembra tu
imaginación
¿Qué imagen de futuro post-fósil resonó más en tu círculo? Escríbela aquí — en una frase, una imagen, una intuición del mundo que tu comunidad imagina. Estas ideas quedan en la pared colectiva del taller.
Vengo del futuro
y lo logramos.
Completa este mensaje desde el año 2060. Tus palabras serán perifoneadas en la gran movilización de Santa Marta.
No hay respuestas correctas — solo las tuyas.
Vengo del futuro y lo logramos. En nuestro territorio, el aire huele a y en la calle se escuchan . La energía viene de , la manejan con generosidad y sensatez y nunca más nos hemos vuelto a preocupar por .
En el futuro, ser niñx se trata de , ser mayor se trata de y cuidar lo común significa .
En el futuro usamos los plásticos que quedan de la época de los combustibles fósiles para . Sembramos y nuestro alimento es nuestra medicina. La última tecnología que inventamos en nuestra comunidad es para . Y nuestro tiempo libre, que es mucho, lo usamos para .
Llegar hasta este otro futuro no fue un camino sin retos. Hubo momentos en los que nuestros ancestros en este territorio tuvieron que enfrentar y resistir ante . Sabemos que fue duro vivir lo que ellos vivieron en el 2026 y siempre agradecemos y recordamos sus esfuerzos como valientes y generosos.
Recordamos con orgullo a cada vez que vemos . Gracias a elles y a todes ustedes porque aunque nunca vayan a conocer a quienes cosecharán los frutos de sus esfuerzos, siguen sembrando. Gracias por imaginarnos hace tantos años.
Vengo del futuro y antes de regresar, mi mensaje para ustedes es:
Tu mensaje será perifoneado en la gran movilización de Santa Marta, abril 2026.
Llena estos datos para que podamos incluirte.
Tu correo solo se usará para confirmarte la recepción de tu mensaje. No lo compartiremos con nadie.
Gracias por imaginar el futuro con nosotres.
Tu imaginación
llega a Santa Marta
La primera Conferencia para la Eliminación de los Combustibles Fósiles se celebra en Santa Marta, Colombia, en abril de 2026. Comparte tu visión de un futuro post-fósil y podría llegar hasta allá.